SOCIEDAD-NATURALEZA (PARTE I)
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Introducción
El tratamiento de la relación entre la sociedad y la naturaleza ha sido una indagación que generó y sigue generando preguntas desde diversos enfoques y desde distintas tradiciones filosóficas, políticas, religiosas y científicas, incluida la geográfica. Antagónicas, concomitantes, contradictorias e incompletas, las respuestas se remontan hasta la Edad Antigua y continúan siendo eje de análisis en el siglo XXI. Glacken (1996 [1967]) ha destacado tres formas de abordaje en el pensamiento occidental sobre tal relación: aquellas que se interrogan sobre la Tierra como una creación hecha con un propósito; las que se preguntan sobre la influencia de la naturaleza en el carácter y la cultura humana; y las que indagan sobre el papel de las sociedades como agentes modificadores de la naturaleza original y constructores de una segunda naturaleza. Para Delgado Mahecha (2005), las dos primeras ideas tuvieron desarrollo desde la Antigüedad, pero no así la tercera, apenas advertida por George Louis Leclerc, conde de Buffon (1707-1788), y recién formulada por George Perkins Marsh (1801-1882) en su obra de 1864 Man and Nature, or Physical Geography as Modified by Human Action que presentaba una marcada preocupación por los cambios inducidos por la acción humana sobre la naturaleza.
En el marco del proceso de institucionalización de la Geografía, se ha observado un esfuerzo intelectual por estudiar la relación sociedad-naturaleza desde diversos enfoques teóricos y diferentes escuelas de pensamiento. De hecho, su problematización ha contribuido a dar cuerpo al campo disciplinar. La obra de Friedrich Ratzel (1844-1904) en Alemania, de Paul Vidal de la Blache (1845-1918) y de Elisée Reclús (1830-1905) en Francia, de Halford J. Mackinder (1861-1947) en Inglaterra, de Piotr Kropotkin (1842-1921) en Rusia, o de Ellen Churchill Semple (1863-1932) en Estados Unidos, son un ejemplo de ello. También podría incluirse a Frédéric Le Play (1806-1882) quien, al idear un sistema analítico para el estudio empírico de las relaciones entre la sociedad y su medio geográfico inmediato, fue uno de los pioneros en realizar una aproximación desde una perspectiva social. (Buttimer, 1980).
Comprendiendo que la relación sociedad-naturaleza es parte constitutiva de la tradición geográfica y que también esta relación ha formado parte de otras tradiciones o, si se quiere, es una tradición en sí misma conversada por diversas disciplinas, el presente trabajo pretende explorar aquellas concepciones que dominaron el umbral del siglo XX, particularmente en el campo de la Geografía y la Sociología.1 Más precisamente, la propuesta consiste en indagar cómo la Geografía Humana de Paul Vidal de la Blache y la Morfología Social de Émile Durkheim se constituyeron como proyectos disciplinarios que se disputaron epistemológica e institucionalmente la apropiación del estudio de la relación entre la sociedad y la naturaleza. En efecto, tanto Vidal de la Blache como Durkheim tuvieron diferentes concepciones de la forma de abordaje de este vínculo sociedad-naturaleza, y es en torno a ellas que definieron los proyectos de Geografía Humana y de Morfología Social.
Introducción
El tratamiento de la relación entre la sociedad y la naturaleza ha sido una indagación que generó y sigue generando preguntas desde diversos enfoques y desde distintas tradiciones filosóficas, políticas, religiosas y científicas, incluida la geográfica. Antagónicas, concomitantes, contradictorias e incompletas, las respuestas se remontan hasta la Edad Antigua y continúan siendo eje de análisis en el siglo XXI. Glacken (1996 [1967]) ha destacado tres formas de abordaje en el pensamiento occidental sobre tal relación: aquellas que se interrogan sobre la Tierra como una creación hecha con un propósito; las que se preguntan sobre la influencia de la naturaleza en el carácter y la cultura humana; y las que indagan sobre el papel de las sociedades como agentes modificadores de la naturaleza original y constructores de una segunda naturaleza. Para Delgado Mahecha (2005), las dos primeras ideas tuvieron desarrollo desde la Antigüedad, pero no así la tercera, apenas advertida por George Louis Leclerc, conde de Buffon (1707-1788), y recién formulada por George Perkins Marsh (1801-1882) en su obra de 1864 Man and Nature, or Physical Geography as Modified by Human Action que presentaba una marcada preocupación por los cambios inducidos por la acción humana sobre la naturaleza.
En el marco del proceso de institucionalización de la Geografía, se ha observado un esfuerzo intelectual por estudiar la relación sociedad-naturaleza desde diversos enfoques teóricos y diferentes escuelas de pensamiento. De hecho, su problematización ha contribuido a dar cuerpo al campo disciplinar. La obra de Friedrich Ratzel (1844-1904) en Alemania, de Paul Vidal de la Blache (1845-1918) y de Elisée Reclús (1830-1905) en Francia, de Halford J. Mackinder (1861-1947) en Inglaterra, de Piotr Kropotkin (1842-1921) en Rusia, o de Ellen Churchill Semple (1863-1932) en Estados Unidos, son un ejemplo de ello. También podría incluirse a Frédéric Le Play (1806-1882) quien, al idear un sistema analítico para el estudio empírico de las relaciones entre la sociedad y su medio geográfico inmediato, fue uno de los pioneros en realizar una aproximación desde una perspectiva social. (Buttimer, 1980).
Comprendiendo que la relación sociedad-naturaleza es parte constitutiva de la tradición geográfica y que también esta relación ha formado parte de otras tradiciones o, si se quiere, es una tradición en sí misma conversada por diversas disciplinas, el presente trabajo pretende explorar aquellas concepciones que dominaron el umbral del siglo XX, particularmente en el campo de la Geografía y la Sociología.1 Más precisamente, la propuesta consiste en indagar cómo la Geografía Humana de Paul Vidal de la Blache y la Morfología Social de Émile Durkheim se constituyeron como proyectos disciplinarios que se disputaron epistemológica e institucionalmente la apropiación del estudio de la relación entre la sociedad y la naturaleza. En efecto, tanto Vidal de la Blache como Durkheim tuvieron diferentes concepciones de la forma de abordaje de este vínculo sociedad-naturaleza, y es en torno a ellas que definieron los proyectos de Geografía Humana y de Morfología Social.
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En conclusión, hay dos teorías geográficas fundamentales a tener en cuenta cuando hablamos de sociedad-naturaleza: el determinismo y el posibilismo (a mediados del S.XIX). Ambas representan dos escuelas de pensamiento diferentes. La primera (el determinismo) refiere a que el hombre está determinado-en todas sus prácticas-por el ambiente (naturaleza). Mientras que el posibilismo afirma que el hombre es capaz de transformar los posicionamientos del medio; ya que condiciona pero no es un determinante.
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